Historia de los piercings

Al igual que todas las modificaciones corporales, el body piercing o perforación corporal, tiene un pasado difícil de descifrar. Lo que hace que esto suceda, es el hecho de que se hayan encontrado vestigios de este tipo de prácticas en lugares y tiempos tan diversos: esquimales, africanos, indígenas americanos, romanos, egipcios e indios, son sólo algunas de las culturas que tienen en sus anales la práctica de las perforaciones corporales.
Las diferentes culturas del mundo, a veces desconocidas por las sociedades más avanzadas, son la cuna de esta práctica, el perforado, como rito o señal de pertenencia a una u otra tribu, o a veces para indicar que una persona es ya madura. Dicha práctica difiere de las actuales, donde un perforado se coloca normalmente por cuestión de belleza.
Los esquimales son los que originariamente emplearon los perforados de nombre “labrets”, que en su mundo se practicaba en los jóvenes que pasaban de ser niños a adultos responsables con cualidades y aptitudes ya para salir a cazar con sus mayores. Otro de los orígenes de la perforación corporal está en las tribus mursi y masái, en concreto en la población femenina, que deforman su cavidad bucal con discos para aumentar de tamaño la boca y alargan sus lóbulos llevando unos carretes metálicos de gran tamaño.
Actualmente, algunas tribus han heredado dicha práctica de antaño. Los guerreros Potok portan en su boca un disco labial y se atraviesan el tabique nasal con una hoja de árbol. Las mujeres de Nueva Guinea atraviesan con una espina de pez las aletas nasales y el tabique, mientras que los hombres llevan en el tabique dientes de pez. Las mujeres Tinglit se agujerean su cuerpo como muestra de paso de la pubertad a una madurez en todos los sentidos, pero sobre todo sexual.
Y antiguamente, las tribus Sioux, hacían a los jóvenes someterse a una prueba consistente en perforarse el pecho con garfios colgándose con cuerdas a un árbol hasta lacerar la piel, de esta forma demostraban que estaban preparados para ser guerreros. Los antiguos mayas practicaban el perforado perforando el labio, nariz y orejas con las joyas más caras que podían permitirse y los indios Cashinawa se perforaban la nariz para insertarse plumas de colores que indicaban su rango y su madurez.
Aunque no se sepa a ciencia cierta, una teoría generalmente aceptada es que los primeros en utilizar la perforación corporal con algún propósito cultural fueron los esquimales. A sus perforaciones les daban el nombre de “labrets”, y tenían la función de identificar a los jóvenes que dejaban de ser niños para convertirse en adultos, y que por ese motivo podían acompañar a los mayores en sus salidas de cacería.

 

Esa función simbólica del piercing se replica en casi todas las culturas en las que se ha identificado. No sólo para los esquimales la perforación significaba el paso de una edad a otra; en varias tribus africanas como los tinglits, los mursi, y los masai, las perforaciones llegan al punto de agrandar y modificar los labios o los lóbulos de las orejas. Para estas tribus, la simbología de la perforación hace referencia a lo mismo que los esquimales: mostrar el paso de la pubertad a la adultez, estar preparados para ser guerreros, madurez sexual, entre otros cambios que se adquieren con la edad.

 

En América el Piercing también hace parte de las prácticas tribales de nuestros aborígenes. En el norte, con los Sioux, los jóvenes se perforaban el pecho, y con unos garfios se colgaban de un árbol, para demostrar que estaban listos para hacer parte de la casta de guerreros. La cultura Maya, conocida a nivel mundial por sus notables conocimientos en astronomía, también utilizó las modificaciones corporales como método de identificación y rito ceremonial, al perforarse el labio, la nariz y las orejas.
Siguiendo hacia el sur, los cashinawa, que se encuentran entre Perú y Brasil, insertaban plumas en sus narices, y dependiendo del color que las plumas llevaran, indicaban el rango que ocupaban dentro de sus comunidades.
Uno de los posibles surgimientos de la perforación en los labios pudo haberse dado en el Amazonas, ya que entre sus tribus las mujeres se agujereaban el labio inferior, en el centro. Esta “marca” se utilizaba, sobre todo, como un detalle netamente femenino, algo que puede compararse con los aretes en las orejas que se utilizan en nuestra cultura, y que son generalmente relacionados con las mujeres.
Además del continente americano y el africano, en Europa y Asia también hay evidencias de las perforaciones como una práctica ancestral y cultural. Por ejemplo, los centuriones que hacían parte de la fuerza armada del Imperio Romano, llevaban unas capas diminutas que colgaban de dos aros, uno en cada tetilla.
En otro imperio, el egipcio, la perforación en el ombligo era estrictamente restringida para la realeza, y quienes no fueran nobles tenían prohibido hacerse este tipo de perforaciones.
En la India, al igual que en África, la perforación tiene la función de significar el cambio de una fase de vida a otra, y además es una preparación ritual para la boda. Las niñas indias son “anilladas” por sus abuelas, esto tiene que pasar antes del matrimonio. Sin embargo, al hablar de la India se torna bastante complicado este asunto, dado que su diversidad cultural es inmensa: es un país densamente poblado, con variaciones religiosas del hinduismo y el islamismo, con diferentes razas, y dependiendo de la mezcla de todos estos aspectos, hay costumbres que incluyen las perforaciones como expresión cultural.
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